Acelga llegó de Cuernavaca junto a su hermana Espinaca. Las dos fueron abandonadas por su dueña y por suerte fueron entregadas a Paty Ruíz.

Cuando Espinaca murió, Acelga se volvió muy huraña. Ya no juega como antes, extraña a su hermanita, peor ha encontrado a muchos amiguitos en Milagros Caninos.

Le hemos estado dando mucho amor y ella siempre se deja querer.

No tengas miedo Acelga. ¡Espinaca te cuida desde el cielo!

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