Niños de la calle

Los niños de la calle, al igual que los perros de la calle, son constantemente maltratados. Cuando ellos llegaron les dijimos que necesitabamos personas sensibles y especiales para que nos ayudaran con los perritos.

Cada uno tendría que escoger a un perro y bañarlo, cepillarlo y arreglarlo como ellos quisieran. Al final veríamos cuál había quedado mejor.

El resultado de ese día fue algo muy gratificante: todos los perritos estaban hermosos, y más importante, los niños estaban felices y orgullosos de su trabajo.

Así empezaron, con lo que ellos creyeron que era sólo un trabajo especial o una distracción. Ellos no sabían el principal objetivo: hacerlos sentir que son personas igual de importantes que todos.

Ahora, cuando llegan a Milagros Caninos, los perros corren a recibirlos y mueven la cola contentos de verlos. Los niños los abrazan y ambos se dejan querer. Es una satisfacción muy grande porque los niños, esos niños que un día llegaron temerosos, tal vez con un historial delictivo, tal vez con un pasado de horror, aquí son recibidos con la alegría y cariño que todo niño merece.

Personas con capacidades diferentes

Como todos nuestros perritos son especiales, no hay nadie mejor para cuidarlos y jugar con ellos que personas especiales.

Recibimos chicos con síndrome de down ó paralisis cerebral que dan terapia de caricias y terapia de juegos a los perros.

El compartir tiempo con ellos, lanzarles la pelota, cepillarlos, bañarlos, alimentarlos o simplemente acariciarlos, hacen que ésta terapia sea recíproca. ¿Quién dá terapia a quién? El avance que tienen los perritos es muy grande, pero el que tienen nuestros chicos especiales es verdaderamente significativo.

Las personas con síndrome de down son tan especiales que pueden dar lo que muchos tal vez no entienden. El vínculo que hay entre ellos y los perritos es real. Además, se dejan bañar, cepillar y poner sus suéteres con gran facilidad. ¿Será que los perros saben que es una persona especial? ¿O será que ellos, en su condición, conocen una manera distinta de entregar su amor?

Personas de la tercera edad

Bien dicen que el corazón no envejece, pero uno de los problemas más graves que sufren las personas de edad avanzada, es la soledad. Los ancianitos que colaboran con nosotros se sienten útiles a la sociedad, además de que reciben muchos lengüetazos de cariño.

Por medio de la terapia con nuestros perritos, nos proponemos dar la compañía y el cariño que ellos son capaces de dar y así disminuir los sentimientos de soledad y tristeza. Así como algunos recuerdan a sus propias mascotas, otros simplemente recuerdan la sensación de sentirse queridos y visitados.

Por otro lado, el hecho de acariciar a un perro hace que los músculos de brazos y manos tengan actividad, y caminar con ellos ejercita sus piernas. También, el calor que los perros les transmiten los hace sentirse relajados.

Está comprobado que con la presencia de un perro, los ancianitos se vuelven más sociables, activos y receptivos. Identifican los tamaños y colores de los perros, y distinguen entre perros de pelo largo o corto. Nuestras visitas les ofrecen entretenimiento y un alegre tema de conversación. La terapia continúa cuando platican acerca de sus mascotas, pues eso los hace activar la memoria, y lo más importante, sonreír.

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