TARTA

La encontramos en la carretera con un orificio en el cráneo, una fractura en la pata delantera que ya tenía necrosada, amarradas las patas traseras y con múltiples golpes. Al revisarla nos dimos cuenta que fue torturada y milagrosamente sobrevivió.

Hubo necesidad de amputarle la patita y después de un tiempo el orificio en el cráneo le cerró. También se olvidó de su pasado porque ahora le gusta mucho correr y es muy sociable.